Por David Saavedra→
06. 03. 2025
Car Seat Headrest es la enésima banda de rock alternativo que se ha visto tentada por grabar una ópera rock a la manera clásica, con toda su pompa y excesos. “The Scholars”, decimotercer álbum del grupo afincado en Seattle, verá la luz el 2 de mayo en el sello Matador, pero ya ha presentado su primer adelanto: “Gethsemane” es un viaje épico de casi 11 minutos, estructurado en diversos movimientos y con un título que lo primero que recuerda es al “Getsemaní” de “Jesucristo Superstar”. El single está acompañado de un videoclip que más bien parece un cortometraje fantástico, y que ha dirigido Andrew Wonder, el director de fotografía, por cierto, de “Oh, Canada” (2024), de Paul Schrader. En el comunicado distribuido por Matador, la banda explica así el argumento: “Rosa estudia en la facultad de medicina de la Universidad de Parnassus. Después de una experiencia de devolver la vida a un paciente clínicamente fallecido, comienza a recuperar poderes reprimidos desde la infancia, de curar a otros absorbiendo su dolor. Cada noche, en lugar de sueños, se encuentra con el dolor crudo y las historias de las almas que toca a lo largo del día. La realidad se difumina y se ve llevada a las profundidades de las instalaciones secretas enterradas debajo de la escuela de medicina, donde los seres ancestrales que reinan encubiertamente sobre la universidad llevan a cabo sus oscuros planes”.
La banda ha mencionado como influencias del nuevo álbum discos clásicos como “Tommy” (1969) de The Who y “The Rise And Fall Of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars” (1972) de David Bowie, pero también a Mozart y Shakespeare. Sin duda, se trata de un trabajo especialmente ambicioso para un grupo que emergió de la cultura indie más lo-fi. “Gethsemane”, por cierto, es la segunda canción más larga de este próximo disco, ya que al parecer hay un tema titulado “Planet Desperation” que se acerca a los 19 minutos.
¿Qué ha ocurrido para que se haya producido este viraje en la carrera de Car Seat Headrest? La respuesta es el COVID. No solo porque el recorrido de su anterior álbum, “Making A Door Less Open” (2020), se vio truncado por el confinamiento, sino, sobre todo, porque la enfermedad afectó de lleno al batería Andrew Katz y al líder Will Toledo, a quien luego se le diagnosticó intolerancia a la histamina. Los problemas de salud también lo han obligado a reducir drásticamente su próxima gira. A cambio, el músico –que creció educado como presbiteriano– vivió una suerte de renacimiento espiritual que lo llevó al budismo por la vía de la meditación. Además, este disco ha sido compuesto con una dinámica más de banda estable que completan Ethan Ives a la guitarra y Seth Dalby al bajo, ya que el proyecto nació inicialmente como una cosa de Toledo en solitario con músicos de apoyo.
Si yo leo todo esto me echaría mucho para atrás, pero lo cierto es que, al escuchar la canción, todos los prejuicios se me borraron de un plumazo. “Gethsemane” son, en realidad, varias canciones en una que se encaminan hacia un crescendo ruidista final que suena catártico, muy en la onda de aquellas bandas de puño en alto encabezadas por Arcade Fire hace veinte años. La banda muestra todas sus fortalezas y un dominio del sonido que engancha. Os invitamos a subiros a este peculiar tren de la bruja y dejaros llevar. ∎
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