Años 80s: el hachazo decisivo.
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Lista

Canciones para después de una dictadura: 15 discos para definir el rock radikal vasco

El eco del llamado rock radikal vasco sigue resonando en la actualidad, especialmente en las páginas del libro “Fiesta y rebeldía. Historia oral del rock radical vasco”, publicado por Liburuak el pasado enero. Nadie mejor que su autor, el colaborador de Rockdelux Javier Corral “Jerry”, para elaborar esta lista con algunas de sus obras más significativas, apelando al conocimiento y la perspectiva de quien fue testigo de un fenómeno que trascendió lo estrictamente musical.

Pocas veces un fenómeno tan localizado ha roto fronteras como sucedió con el ímpetu y arrojo del llamado rock radikal vasco. Eran los años ochenta y una serie de grupos –alrededor del punk rock y el ska, principalmente– sirvieron como aspiradora y altavoz para recoger y expandir las protestas, cabreos y frustraciones de buena parte de una generación que (sobre)vivió entre el desempleo provocado por la crisis económica y la desindustrialización, una discutida e incipiente transición democrática, la recuperación de una identidad vasca arrebatada por la cercana dictadura franquista, la lucha armada de una organización terrorista y la réplica de la guerra sucia por parte de las cloacas del Estado, un alto índice de natalidad derivada de los planes de desarrollo, la entrada masiva de las drogas duras y el sida como secuela, el asentamiento de movimientos antisistema y medios alternativos, la influencia del do it yourself punk, una creciente demanda de ídolos éticos ante tanto desengaño... Coyunturas que, todas en una, hacen que este fenómeno sea seguramente irrepetible en un universo futuro a corto y medio plazo.

Su trascendencia en el resto de la península y en otros lugares del planeta llega prácticamente a nuestros días, como demuestra el fuerte poder de atracción y pegada que aún conservan en el imaginario colectivo nombres como Kortatu, La Polla Records, Hertzainak, Barricada, Eskorbuto, R.I.P. o Cicatriz. En algunos casos, con vuelta reciente o incluso permanencia, como sucede con el siempre inquieto Fermin Muguruza y su flamante sold out en el Palacio de los Deportes madrileño del pasado febrero. Formalizado como tal en octubre de 1983, gracias a un artículo del diario ‘Egin’ previo a un concierto anti OTAN en Tudela (Navarra), el rock radikal vasco, pasadas las décadas, puede exhibir al menos una lustrosa quincena de grabaciones señeras, siempre ampliable en el catálogo de esas mismas bandas y otras de menor raigambre. La selección obligatoriamente tiene que circunscribirse a su período de mayor esplendor y a sus grupos-bandera.

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