https://assets.primaverasound.com/psweb/9xhpcdszax9wf1t0mybd_1658841913068.jpg

Firma invitada / Música de la basura

Si te gustó el libro, te encantará la serie

26. 07. 2022

H

ace cinco años mi marido estaba en forma y se marcaba unas carreras matadoras subiendo Montjuïc por las pendientes más empinadas, cronometrando sus tiempos cual plusmarquista. Ahora que está roto y castigado por los años de peleas clandestinas de kick boxing se dedica a cronometrar cuánto aguanto yo viendo una serie antes de reaccionar asqueada por las odas al apagón de la inteligencia que se suelen entonar en Netflix, HBO, Movistar y toda la caterva.

Empezó sus registros hace cuatro años, cuando me propuso que viéramos juntos la serie “Vikingos” (2013-2020). Duré exactamente once segundos, el tiempo que tarda el protagonista en matar a unos veinte enemigos quedándose solo en el medio del campo de batalla diseminado de cadáveres y contemplando el ascenso de las almas de los difuntos guerreros al paraíso.

¿Cómo puedes juzgar una serie de ocho temporadas por los primeros once segundos del primer capítulo? –me preguntó.

Es el tono –le contesté. Vomitivo de lo épico. Se nota enseguida, no me hace falta ver más.

Hacía como ocho años que no me veía una serie entera y la disfrutaba. Fue con los DVDs de “Teresa de Jesús” (1984), protagonizada por una Concha Velasco espectacular y dirigida por una Josefina Molina lista como el hambre. Antes de eso, hacía cerca de dos décadas que no veía series. En los noventa, en casa con mis padres, veíamos todos juntos “Makinavaja” (1995-1997), protagonizada por el bendito Pepe Rubianes, dirigida con to la mala baba y cariño posibles por Carlos Suárez y José Luis Cuerda y basada en la biblia del cómic charnego homónima de Ivà. Esas series eran preciosas, didácticas para los quehaceres revolucionarios que una debe encarar en su día a día. Entonces era más difícil que la serialización televisiva se convirtiera en un pajeo individualista que te friera el cerebro. De todas maneras, si te reconoces en este perfil no tienes por qué padecer: te informo de que una de estas plataformas está a punto de lanzar un producto titulado “Nazi” (2022) basado en mi novela “Lectura nazi” (2018). Si te gustó el libro, te encantará la serie.

El segundo intento de mi marido fue con la exitosísima serie española “La casa de papel” (2017-2021). Ahí mejoré mi marca, llegando a ver hasta tres capítulos. Luego me cansé. Anotó el resultado en su libreta de los récords y por supuesto se quedó enganchado yo no sé cuántas temporadas, cagándose de risa porque uno de los actores fue su compañero de chi kung y le hacía gracia verlo en la pantalla interpretando el rol del atracador.

De once segundos a tres capítulos la mejora era considerable y prometedora, pero con la siguiente serie mis resultados volvieron a caer en picado. A “Cobra Kai” (2018-) le concedí doce minutos. Doce minutos más que suficientes repletos de chistes baratos y peleas entre gallitos.

Mis resultados de visionado serial no eran halagüeños, pero recientemente ha ocurrido lo inesperado: he visto una serie entera con mi marido serieadicto y con mi otro marido, que, como yo, era más reticente. Se trata de “Pistol” (2022) y cuenta la vida de los Sex Pistols (curiosa coincidencia en el acortamiento del nombre –¿o será una fórmula?– con los que titularon “Nazi” a la serie basada en “Lectura nazi”). Son seis episodios dirigidos por el director de “Trainspotting” (1996) Danny Boyle y basados en “Lonely Boy” (2017), las memorias de Steve Jones, el guitarrista del grupo (la caracterización del actor que lo interpreta, Toby Wallace, recuerda todo el rato a Jim Morrison).

Aunque tiene tela que cortar, admito que mantuvo vivo mi interés hasta el final. La banda sonora es muy buena y Anson Boon (que se parece un huevo a la escritora Elisabeth Duval) cubre brillantemente al personaje de Johnny Rotten dejándolo de poeta sedicioso. Sin embargo, el Johnny Rotten real intentó por todos los medios evitar la producción de la serie alegando derecho al honor y a la propia imagen y amenazando al resto de la banda con no dar permiso para el uso de las canciones. Es verdad que el personaje pone mirada de loco y aprieta las mandíbulas de manera estereotipada (lo mismo hacen con el personaje de Nati en “Nazi”: los directores en general no tienen ni pajolera idea de cómo afrontar personajes políticamente radicales, patologizan el radicalismo, lo convierten en locura –¿será porque son todos unos demócratas biempensantes o porque si sacan los pies del tiesto las productoras no les sueltan la pasta?–), pero en general en Rotten lo que prevalece son sus excéntricas genialidades.

En “Pistol” la crítica a las instituciones de la salud mental es muy dura y explícita, cosa que no ocurre con su coetánea “Nazi”, cuyo libro inspirador tuve la suerte o la desgracia de escribir: en esta serie de Movistar+, lo más que se dice es que las regentas del mundo de la discapacidad son unas paternalistas pijas de Pedralbes. En “Pistol”, esa misma gentuza es tratada como lo que efectivamente era en los 70 y sigue siendo en la actualidad: violadores, torturadores, asesinos y carceleros. Esta diferencia en la intensidad de la crítica sucede porque en “Pistol” los hechos se desarrollan en los 70 y la fe ciega en el progreso hace que socialmente aquello se perciba como algo superado, como tiempos bárbaros que ya han dado paso al escrupuloso respeto a la diversidad física y mental (¡jajajajaja!). Resultado: en “Nazi” no se critica al establishment contemporáneo de la discapacidad y la salud mental porque se pretende llegar al gran público democrático, a ese gran público que dota a los servicios sociales de mesiánicos poderes de integración en el capitalismo de mierda en que vivimos y que deliberadamente oculta la verdadera naturaleza de las trabajadoras sociales: policías, desde el comisario que unta a los jueces hasta el suboficial que apalea a los manteros. ¡Qué buen título, pues, “Nazi”, para una serie tan democrática! ∎

Contenido exclusivo

Para poder leer el contenido tienes que estar registrado.
Regístrate y podrás acceder a 3 artículos gratis al mes.

Inicia sesión

Contenidos relacionados