Disco destacado

aja monet

when the poems do what they dometaphor mermaid-Popstock!, 2023

23. 06. 2023

Bajo

Suscripción

Después de convertirse en la autora más joven en ganar el Grand Slam de poesía del Nuyorican Poets Café de Nueva York –mítico bastión artístico para la comunidad nuyoriqueña en la Gran Manzana– y de más de diez años asentando su lugar como una de las grandes voces de la poesía americana contemporánea, etiqueta que ella siempre ha llevado de la mano de un comprometido activismo político y de una crítica constante al capitalismo y a las distintas explotaciones y discriminaciones, aja monet ha debido de sentir la necesidad de amplificar su mensaje. Es lo que explica que la autora de las colecciones “The Black Unicorn Sings” (2010) –un rework de su tesis doctoral– o “My Mother Was A Freedom Fighter” (2017), que además ha ofrecido siempre con sensibilidad un retrato de lo que significa ser mujer y la feminidad o lo que representa la diáspora para uno mismo, se haya decidido a poner finalmente todas las aristas de su discurso al servicio de hacer su primer disco. Una idea con la que ya coqueteó en “Chorus. A Literary Mixtape” (2012), pero que hoy, en 2023, adquiere unas dimensiones difícilmente imaginables entonces.

“when the poems do what they do” es al mismo tiempo un manifiesto artístico, poético y político y un relato universal de las consecuencias de las diásporas. Es un canto feminista, una loa a la cultura afroamericana y una reafirmación del poder del pueblo unido en contra de las tiranías y las explotaciones. Y también es un excelente trabajo de spoken word conducido por raíles de jazz espiritual. Abusando de la fuerza expresiva de recursos sencillos como el polisíndeton –que adopta la forma de la multiplicidad de yos en “i am”, pero también se usa para ofrecer un rico abanico de definiciones del amor en “why my love?” o para abrazar las diversidad de las distintas diásporas del pueblo negro en “black joy”, donde todo el concepto es una metáfora de la alegría– y usando aliteraciones, anáforas y epíforas para formar constantes concatenaciones y conduplicaciones, monet persigue un estilo de poesía más “oralizado”, declamativo, que encuentre su propio equilibrio entre la tormenta jazzística que convoca su banda. Liderada por el trompetista Christian Scott –Chief Xian aTunde Adjuah– y formada por el djembefola Weedie Braimah, Marcus Gilmore a la batería, Luques Curtis al bajo y el contrabajo y las hermanas Elena y Samora Pinderhughes a la flauta travesera y al piano, respectivamente, convocan un riot y llaman a la resistencia e invocan a Gil Scott-Heron. Y su sincronía y su entendimiento se perciben explícitamente en la slow jam que cierra el trabajo, “for the kids who live”.

Desde las profundidades de Nueva Orleans a las brumas de Nueva York, “the devil you know” saca a relucir el demonio que habita en todos nosotros, escondido en nuestro individualismo, y que se manifiesta en el mundo con la forma del capitalismo. Después de un emocionante y meditabundo solo de trompeta, el tono de la canción se envalentona y se convierte de nuevo en una arenga sobre el concepto de democracia, sobre escuchar al otro, sobre la empatía y sobre las preocupaciones sociales que cualquiera debería tener. En “the perfect storm”, que introduce por primera vez el castellano en el disco honrando también la herencia latinoamericana en la larga marcha de la esclavitud, entre referencias a la María de “West Side Story” y a las dinámicas colonialistas y capitalistas, monet dice: “We belong to each other before any notion of a nation”. Y desata después una avalancha de repeticiones retóricas que de pronto adquieren de nuevo un tono exhortativo. “Bienvenido a la lucha… We are worth fighting for”.

La diáspora en sí misma está representada en el disco en “yemaya”, que invoca el espíritu de la Fania All Stars, el academicismo cubano y los cantos africanos de las Antillas indígenas para imaginar la propia dispersión del pueblo yoruba, encarnada en la diosa –u orisha– de los mares Yemanyá. Ella fue, según la tradición, la encargada de proteger a las mujeres en su travesía, y simboliza aquí el empoderamiento femenino, el abrazo de la gran feminidad y la idea del matriarcado cultural. Las suaves olas del Caribe arribando a la playa, después, arrullan la “balada” a piano “castaway”: “We came by shipwreck, by wind and wave”.

Finalmente, el disco encuentra esperanza en el amor como ese vínculo universal e invisible que nos ata a todos de forma inevitable. Una idea explorada ampliamente en “unhurt” mediante un emocionante crescendo musical que encaja a la perfección con la propia progresión del poema: comienza invitando a aceptar el desamor, el desengaño –“el daño estaba aquí antes que nosotros”–, y termina clamando que “volverás a amar, y eso nos sanará a todos”. Ya sea a través de su propia voz o en conversación con Lonnie “The Sandman” Holley, monet alude en todo momento al tópico renacentista del “amor vincit omnia”, pero también a la fuerza comunitaria del amor.

El artista experimental folk regresa en esa acción de gracias que es “give thanks” para aportar la única pista cantada del disco, y su eco bucólico resuena en “for sonia”, una reivindicación de la voz femenina en la poesía –en la cultura– y de la acción poética –“¿quién alimentará a nuestros activistas, a nuestros libertadores, sino los poetas?”– con un fondo de abstracción folk –sintetizadores en lamentación, evocadoras flautas, una guitarra acústica– que se aleja, por primera y única vez, del ánimo acalorado del jazz, en un viaje de ida y vuelta al que se van sumando las distintas percusiones y un piano casi impresionista. “Silence is a noise too”. ∎

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