“Toi là-bas” representa otra nueva joya de Albin de la Simone −y van unas cuantas−, que sigue cocinando grandes canciones y construyendo un estilo propio como chansonnier. Este “Tú allí” viene precedido por un gran single de título homónimo al disco, que ya se ha convertido en una de sus grandes canciones. El octavo álbum de su carrera viene además acompañado de un libro, “Mes battements” (“Mis latidos”), en el que muestra que en Albin de la Simone antes de la música estaba el dibujo, pero la tinta y las acuarelas quedaron relegadas a un segundo plan a favor de la música. En este relato de 144 páginas habla de su infancia, su camino, el color de sus recuerdos, los lugares que atraviesa y lo que hace vibrar su vida y el ritmo, todo ello acompañado de preciosos dibujos.
En lo musical, de la Simone evoluciona con la clase de sus pianos y teclados, la delicadeza de sus melodías, siempre acompañadas por una voz sedosa que conmueve. Por ejemplo en “C’est bien moi” o en lo etéreo de “Je te manque”. La cantante y compositora Alice on the roof colabora en “Pourquoi on pleure”, otro single redondo y versátil. “J’aime lire” es una confesión sin trampa ni cartón. “Et le temps s’arrêtait” es una balada que suena a piano de juguete, a un cruce entre Aznavour y Yann Tiersen. El de Amiens nos transporta con baladas deliciosas como “Non, merci”, que en sus maneras etéreas captan la ausencia ante un espíritu festivo; la melodía clásica de “La valse des lilas” suena solemne pero enorme; o en “Avril 4000” imagina un futuro lejano y un mundo de las posibilidades, con la presencia siempre del nosotros, de nuestra esencia, todo adornado con unos teclados volátiles, imaginativos y atmosféricos. Cierra el álbum “Ma gueule”, que suena a clásico, a canción de madurez, en la línea de Arno o Gainsbourg.
En definitiva, Albin de la Simone se reafirma en su estilo impregnado de una esencia honda y firme. Consolida un espacio donde la música fluye libre, sinuosa, elegante, con una querencia por los sonidos pop y por cierto clasicismo de la chanson. Sus melodías se ensamblan con ahínco a unas letras que caminan ante la vida, describiendo la levedad, la perplejidad o el paso del tiempo y las marcas de la experiencia. Lo que decíamos al principio: una nueva joya. ∎
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