La trayectoria de Kim Gordon está siendo la más interesante y ambiciosa de todos los miembros de Sonic Youth tras la disolución del grupo. Es un hecho que queda corroborado en trabajos como el aquí presente, disco para el que ha añadido a la figura noise Aaron Dilloway a su ecuación Body/Head junto al deconstructor de las seis cuerdas Bill Nace.
Con esta incorporación, el ímpetu arty tan reconocible en cada uno de sus actos junto a Nace cobra nuevas formas de expresión, basadas en muestras avant-garde tan extremas como “Body/Erase”, diecisiete minutos donde las sagradas escrituras pregonadas por el “Revolution 9” de los Beatles son aplicadas en toda su esencia a lo largo de un cuerpo sonoro diluido en una abrasión noise electroacústica de perfiles atonales.
La desmembración de la lírica rock queda más expuesta que nunca a través de una sinfonía donde el caos de la improvisación dirige el cuadro de distorsiones afiladas ejecutado para la ocasión. Las mismas que han sido orquestadas desde una manipulación del sonido absolutamente tendente al lado malsano de la percepción sensorial de la música, pero también a cotas de belleza hiperfísica, tal como refleja el final de la primera de estas tres piezas, donde la bruma de crujidos eléctricos alcanza espasmos espectrales de percepción que no desentonan con los momentos más crispados de genios del equilibrismo electroacústico como Fennesz, a quien recuerdan en dicho tramo de hermosura incorpórea.
En “Goin’ Down”, segundo pasaje del álbum, las ondas circulan a través de un loop de matices arábigos dispuesto como un mantra absorbente sobre el cual danzan los punteos de una guitarra mística, que parece querer dar semántica renovada a la crackología a través del lenguaje de la guitarra eléctrica y las posibilidades del delay.
En “Secret Cuts”, la voz de Gordon surge desde una manifestación irreal, sencillamente turbadora y excitante, como un espíritu atrapado en una jaula de radiaciones refractantes. En esta pieza final se cumple una de las ambiciones de este trabajo: encontrar una pauta de acción a través de la catarsis del efecto y la acumulación de masa eléctrica. Dos vertientes canalizadas en un estado total y absoluto de paranoia noise, que subraya la misión de los tres autores de esta obra de contrastes salvajes y búsqueda inherente de significantes desconocidos para armar tormentas tan sobrecogedoras como difíciles de adoptar en una escucha sencilla y placentera. Sin duda, una experiencia tan endogámica como excitante, ideal para sumergirse en su espiral de sonidos rescatados desde el lado oscuro de un mal sueño. ∎
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