Este último año y medio nos ha puesto contra las cuerdas en muchos sentidos, sobre todo en lo que a salud mental se refiere. El confinamiento no ha hecho más que hurgar en la herida de esta sociedad atomizada, cada vez más solitaria y falsamente autosuficiente, destapando de paso que, además de unas ansias de intimidad física, esta soledad también reclama la vuelta a unos valores más tradicionales, como puedan ser los de la familia. 박혜진 Park Hye Jin, que se ha pasado los últimos tres años dando vueltas por el mundo –de Seúl a Melbourne, de ahí a Londres para acabar en Los Ángeles–, puede dar fe de todo eso. Más allá de pasarlo jodidamente mal, afortunadamente también ha salido con un álbum de debut bajo el brazo que documenta todas esas tribulaciones cantando y rapeando en inglés y coreano.
No es que la surcoreana necesitase un empujón definitivo –recientemente ha trabajado con Blood Orange, Clams Casino y Nosaj Thing, sus EPs son los secretos mejor guardados de la comunidad dance underground y ha colocado uno de sus hits en la banda sonora del videojuego “FIFA 2021”–, pero sí parece que en los últimos tiempos si eres productor de electrónica y quieres llevar tu música, solo lo puedas hacer por la vía de Warp Records o Ninja Tune. En “Before I Die”, Park Hye Jin se acerca a la escritura de las canciones con una manera de hacer muy a lo bedroom pop en lo que a intimidad y honestidad se refiere. En una canción la coreana puede estar en forma de ovillo sobre su cama con una tristeza abrumadora, para a la siguiente salir de fiesta con una seguridad pasmosa sobre sí misma. Las letras, en cualquier caso, suelen ser simples y repetitivas, haciendo que lo que cuente no esté a la altura de la música que acompaña, porque el disco suena de fábula, pero se escucha regular.
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