Hace unos meses, en una entrevista publicada en estas mismas páginas digitales, Pedro Vian anticipó que ya estaba acabado un álbum que habían hecho al alimón él y el multinstrumentista y prestigioso productor Raül Refree. Pues bien, el resultado de esa colaboración, que es la primera discográficamente –pero ya hubo una anterior en directo, en el Sónar, junto a Pedro Maia–, entre estos dos excelentes músicos ya está aquí y tiene por título “Font de la Vera Pau”. Preguntado al respecto, Vian comenta que no se refiere a ninguna fuente ni a ningún lugar: se traduce como “fuente de la vera paz” y en este caso es “como si la fuente fuéramos nosotros y la paz la música”.
Vian, que compone en dos vertientes diferenciadas –el ambient y la música dance y electrónica más techno “que tampoco llega a ser techno”, como se definía en la citada entrevista–, y Refree, de orígenes entre el hardcore melódico –con Corn Flakes, hace casi treinta años– y el pop experimental –con Élena–, pero que ha logrado la fama como productor de músicas singulares –desde Sílvia Pérez Cruz a Lee Ranaldo, pasando por Rosalía, Rodrigo Cuevas, Niño de Elche o Guitarricadelafuente, entre un largo etcétera–, han optado por hacer un disco excelso, alejado del beat y que invita al reposo, en el que ellos aluden como referencias “a la espiritualidad del jazz cósmico de figuras emblemáticas como Alice Coltrane y Sun Ra, junto a los envolventes paisajes sonoros del ambient japonés de Haruomi Hosono e Hiroshi Yoshimura, así como al minimalismo meditativo de Steve Reich o Terry Riley”.
En ese sentido, un aspecto fundamental de “Font de la Vera Pau” es que no es un disco formado por una sucesión de piezas instrumentales independientes (el álbum lo constituyen nueve piezas, todas bautizadas con el mismo nombre genérico y un número romano, lo que haría que se entienda más como “movimientos”, a la manera de una obra sinfónica), sino que, al contrario, ofrece una absoluta sensación unitaria, conceptual, como si hubiera sido elaborado milimétricamente en ese orden musical concreto. Y como tal exige ser escuchado con atención.
El punto de partida han sido los elementos electrónicos creados por Vian con un sintetizador, sobre los que Refree fue aportando, seguidamente, los elementos acústicos, a base de piano y órgano positivo, también conocido como organino: un pequeño órgano de origen medieval, de apenas tres octavas y media de rango, construido por la familia Blancafort, que desde hace casi cien años ha construido órganos tan emblemáticos como los de la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, la abadía de Montserrat, el auditorio de Tenerife o el palacio Güell. Son estos elementos acústicos los que le dan una concepción orgánica y/o paisajística. Aunque la música sea un lenguaje eminentemente abstracto, hay formas de expresión que resultan más terrenales y otras más metafísicas, y aquí son los elementos contemplativos de la naturaleza los que predominan.
Efectivamente, los aspectos de sonoridad más japonesa los encontramos desde el comienzo mismo de “La Vera Pau I” y se prolongan en “La Vera Pau II”, que arranca con lo que parece el sonido sintetizado de un xilófono o una txalaparta. En ambas piezas comenzamos sintiendo el frío de un jardín japonés cubierto de nieve, pero evolucionan hacia una mayor temperatura ambiental con sofisticados efectos electrónicos. Hay alguna, “La Vera Pau IV”, que parece una miniatura (solo dura 1’20”) de la Bel Canto Orchestra de Pascal Comelade, comenzando con el sonido natural del piano (podría ser también el del organino). Únicamente en “La Vera Pau V” hay fragmentos de grabación “de campo”, aunque en varias ocasiones tengamos la sensación de que se hayan grabado durante una tormenta eléctrica, cayendo una ligera nevada nocturna o durante un amanecer. Todo lo que transmite el álbum es calma y sosiego, pero de una forma que no tiene nada que ver con esas falsas músicas de librería que uno asocia con técnicas de relajación, retiros de mindfulness o escuelas de yoga. Dudo, de hecho, que se pudiera emplear para esos menesteres, porque a lo que incita es a escucharla, no a emplearla como música de fondo. ∎
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