Para endulzar la espera mientras llega un nuevo álbum (con producción de Guille Milkyway) –el anterior, “Aurora y Enrique”, está fechado en 2021–, la mediana del clan Morente oferta en formato de single digital una golosina para aliviar calores y soportar síndromes de abstinencia musicales: dos versiones que, sin excesivo esfuerzo, Soleá Morente lleva a su terreno con alegría y respeto.
“Sembré una esperanza”, con producción de Alonso Díaz (Napoleón Solo), llega desde “Sacromonte” (1982), una de las muchas cumbres de su padre Enrique, cocinado en su día con las guitarras flamencas de Tomatito e Isidro Sanlúcar, además del bajo de Manolo Aguilar y las baterías de Tito Duarte y Carlos Carli. Una fabulosa gema de ¿flamenco-pop? que Soleá ilumina sin pisotear los orígenes.
El must del single es, no obstante, “Se acabó”, una bomba popularizada por María Jiménez en 1978 incluida en su segundo LP homónimo. En comandita con David Rodríguez y Sergio Pérez, Soleá sirve en bandeja un mensaje que no caduca, el de las relaciones tóxicas y alienantes (“Se acabó / Porque yo me lo propuse y sufrí / Como nadie había sufrido y mi piel / Se quedó vacía y sola / Desahuciada en el olvido y después / De luchar contra la muerte, empecé / A recuperarme un poco y olvidé / Todo lo que te quería y ahora ya / Y ahora ya, mi mundo es otro”) en una rumba que tumba que no alcanza los niveles de visceralidad de la diva de Triana (la Jiménez es mucha Jiménez), pero que la firmante de “Lo que te falta” (2020) borda en un cover de sobresaliente y, en los tiempos que corren, absolutamente necesario. ∎
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