Bajo
Suscripción
Rhian Teasdale y Hester Chambers pueden plantear un dilema a la hora de acercarse a ellas. Porque se puede acabar como su interlocutor en “Ur Mum”, por cuya madre sienten lástima al ver en lo que se ha convertido. Porque en “Juno” encuentran su alter ego en el celuloide. O porque su hastío existencial puede tomar forma de bofetón sonoro, irónica reprimenda o réplica degradante. Su resignación vital la transforman en unas melodías que revitalizan una época que se resiste a desaparecer.
Wet Leg, nombre que proviene de una asociación aleatoria de emojis, demanda un sitio en la contemporaneidad desde un sonido pretérito con una retórica en la que el sarcasmo es el denominador común. En “Chaise longue”, el single con el que el año pasado atrajeron a miles de adeptos, aluden a una “big D”, que puede ser leída como una titulación o “dick”, cuya traducción hace referencia a los atributos masculinos. Lo sustancial no es la elección en sí misma, sino la incómoda dicotomía que plantean. El punteo guitarrero de Chambers, la contundente batería y el bajo percusivo promueven una celebración intrascendente, vivir el momento sin preocuparse demasiado por lo que esté por llegar, ya que, seguramente, no va a mejorar el presente.
Desencanto, amores frustrados o desconfianza hacia el paso de los años. El dúo, que se acerca a la treintena, diseña un catálogo de los males que afectan a la juventud y a la madurez temprana en la era posmoderna. The Breeders o The Ting Tings salen a la palestra de forma inmediata en cuanto a su sonoridad. De forma más sutil hay reminiscencias puntuales de los Strokes en“Being In Love”, que inicia su debut homónimo, en la que incluyen rugosos brochazos sintéticos que alientan su decadente interpretación del enamoramiento. Post-punk, indie o rock alternativo son algunas de las etiquetas que se les pueden asignar y que a ellas les deben resultar ajenas cuando no alérgicas.
Los pasatiempos más comunes tampoco son del agrado de Wet Leg. “Angelica” es su alter ego. Describen con sonidos limpios su apática llegada a una fiesta, para luego distorsionar el forzoso conformismo de tener que pasarlo bien por decreto. La sensata continuación es “I Don’t Wanna Go Out”, en la que hablan de la necesidad de buscar alternativas a las vías de escape habituales y expresan el vértigo de la edad. Al momento más delicado de la voz de Teasdale, junto a la cáustica “Loving You”, acompañan unas notas de Chambers con paralelismos al riff que David Bowie inmortalizó en “The Man Who Sold The World”.
Ambas se conocieron en el Isle of Wight College cuando el tiempo parece eterno, estuvieron años tocando en proyectos conjuntos y ha sido en el más reciente en el que han dado con la clave. Fruto de la confianza en unas canciones que hacen “para que no sean escuchadas” son los cinco singles previos a la publicación de su LP. El enclave británico es el protagonista de sus cuatro vídeos musicales hasta el momento, de los cuales tres han sido dirigidos por ellas. Ajenas al ruido de las urbes, su vida rural no es escapa a la atracción de lo prohibido. Utilizan una cadencia perezosa para contar su llegada al “Supermarket” y con el estribillo coral admiten el motivo de esa visita: “We got too high, high, high, high”.
Sus referencias son una declaración de intenciones de permanecer en su particular universo. En la mencionada “Chaise longue” se hacen eco de un diálogo con un obsceno doble sentido de la película “Bad Girls” (“Is your muffin buttered? / Would you like us to assign someone to butter your muffin?”). Y en la animada “Wet Dream” un solitario libidinoso invita a su interlocutora a ver en su casa “Buffalo 66”. Un compendio de personajes atormentados, solitarios y enfrentados a su realidad en el que apenas hay margen para el paroxismo emocional.
Para dotar de sentido a su filosofía, Wet Leg ha contado con Dan Carey, responsable de la producción de Fontaines D.C. y otros representantes de la nueva ola británica como black midi o Squid. Un productor con capacidad para explorar nuevas dimensiones a partir de la querencia por lo analógico. “Too Late Now”, el cierre del álbum, comienza con un ritmo lento y unas notas que pueden presagiar cierto afán de profundizar en lo mundano. Poco después, Rhian Teasdale admite incontinente que lo único que necesita es un baño de burbujas para estar en un nivel superior. Como rezaba el título del álbum de debut de Arctic Monkeys, puede que Wet Leg no sean todo lo que la gente piensa que son. Pero seguramente el sello Domino, desde el que despegaron Alex Turner y los suyos, ha encontrado a su nuevo vellocino de oro. ∎
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