1966. The Beatles se toman el primer descanso tras su eclosión. Un año sin gira, el primer año de toda su carrera, hasta el momento, en que tan solo publican un disco. “Revolver”, de partida “Abracadabra”, grabado entre abril y junio en Abbey Road, se convertiría en la cumbre de la etapa clásica del grupo. Lo siguiente ya sería “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” (mayo del 67).
Por mucho que se haya excavado en el archivo documental de los Beatles, esta última reedición de “Revolver”, ya remasterizado en 2009, se distingue por su valor documental. Descubre al grupo en su momento de experimentación embrionario, lo que equivaldría a la explosión experimental original en la música pop, todavía casi en su estadio primario.
El actual ha sido un minucioso proceso de disección sonora. Grabado en directo en el estudio en una sola pista, Giles Martin, hijo de George Martin, productor original, ha trabajado con el equipo de estudio de Peter Jackson para desmembrar y recomponer las catorce canciones del disco, once en la edición norteamericana. “Revolver” sería el último lanzamiento con doble versión, omitidas “I’m Only Sleeping”, “And Your Bird Can Sing” y “Doctor Robert”.
El formato Super Deluxe llega a acumular hasta 63 canciones. Especialmente relevantes son los cortes descartados, las múltiples pruebas sacadas de las sesiones de grabación y los fragmentos de temas en sus momentos de composición. Ahora descubrimos una “Tomorrow Never Knows” –el collage sonoro, sobre el que Lennon recita textos del “Bardo Thodol” (El Libro Tibetano de los Muertos)– todavía más monótona e hipnótica, varias tomas diferentes de “Yellow Submarine”, “Got To Get You Into My Life” y “Taxman”, las pruebas de cuerda para “Eleanor Rigby” o una versión sitar only de “Love To You”. Todo ello acompañado en ocasiones de las conversaciones en el estudio, lo que en pantalla hemos visto en “The Beatles: Get Back” (Peter Jackson).
“Revolver” 2022 también rescata y remasteriza el EP “Paperback Writer”/“Rain”, previo al álbum, e incluye un libro con un centenar de páginas con notas de Paul McCartney, Klaus Voorman (autor de la portada, al que conocían de su paso por Hamburgo), el rapero Questlove (director debutante del aclamado documental “Summer Of Soul”) y el historiador Kevin Howlett.
Imposible de ser llevado al directo, “Revolver” ya fue todo un reto creativo, con la entrada de nuevos instrumentos alejados del rock y los primeros juegos en el estudio, tras un “Rubber Soul” (1965) no muy osado, aunque anticipando el disco como unidad creativa y con los primeros trazos psicodélico en el grupo. Unos Beatles ya en tensión y también en máxima presión: la del estancamiento. La producción musical de 1966 había dejado en apenas tres meses el “Aftermath” de los Stones (15 de abril), “Pet Sounds” de los Beach Boys (16 de mayo), “Fifth Dimension” de los Byrds (13 de junio), y a Dylan con su “Blonde On Blonde”, siete días después.
Principalmente firmadas por Lennon/McCartney –a excepción de “Taxman”, “Love To You” y “I Want To Tell You”, a cargo de George Harrison–, las canciones de “Revolver” contienen letras inspiradas por Timothy Leary, Ralph Metzner y Richard Alpert y un conjunto lírico-musical producido principalmente bajo efluvios lisérgicos. Nuevos tiempos, contracultura, nuevas drogas, sustituida la marihuana por el LSD, al que el grupo llegó vía Dylan (“She Said She Said” es, directamente, Jane Fonda interrumpiendo un viaje de ácido de Lennon).
Una obra imperecedera en el pop. Continuamente referenciada, llevada a la música disco por Earth Wind & Fire (“Got To Get You Into My Life”), casi al terreno del plagio por Paul Weller en “Start!” (calcando los riffs de “Taxman”), precursora en la utilización de loops y hasta inspiradora para la electrónica-indie de los 90 de The Chemical Brothers y ese habitual inicio de fiesta con “Tomorrow Never Knows”. ∎
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