Referente de la vanguardia. Foto: Matías Nieto / Cover (Getty Images)
Referente de la vanguardia. Foto: Matías Nieto / Cover (Getty Images)

Fuera de Juego

Luis de Pablo: el compositor incómodo

Muere Luis de Pablo (1930-2021) y Televisión Española le dedica unos exiguos veinte segundos en el telediario… De haberlo visto, al compositor se le habrían llevado los demonios, y con razón. Pero no hubiera podido verlo: en su casa no había televisión. Si hace unas semanas se destacaba en la muerte del compositor griego Mikis Theodorakis su compromiso político, en el caso del compositor bilbaíno su compromiso era con la propia música. Y con la cultura. Falleció el pasado 10 de octubre.

13. 10. 2021

En la casa de Luis de Pablo (Bilbao, 28 de enero de 1930 - Madrid, 10 de octubre de 2021) no hubo nunca televisión. Solo libros, discos, partituras y pinturas, muchas de ellas de su propia esposa, la donostiarra Marta Cárdenas, que le sobrevive, sin hijos. Vivía modestamente en el último piso de un portal de la calle Relatores, justo encima de la casa de Joaquín Sabina (las reuniones de la junta de vecinos debían ser dignas de verse).

Luis de Pablo no fue el primero de nuestros músicos vanguardistas, ya que Juan Hidalgo pasó por Darmstadt antes que él, pero también estuvo allí y se empapó de lo que ahí fueron mostrando sus coetáneos (Luigi Nono nació en 1924; Boulez, en 1925, y Stockhausen, en 1928). Darmstadt, decía, fue muy importante para él y le estaba muy agradecido a Pierre Boulez a contrario sensu… porque decidió que el serialismo integral no iba con él. Aunque no puede decirse que sea discípulo suyo, Olivier Messiaen fue el músico al que más admiró, junto a Debussy. Su propia sensibilidad, admitía, era “muy francófona y francófila”. Rehuía, de hecho, la abstracción y “la cuadratura”: escribía para el instrumento y criticaba aquellas músicas que podrían considerarse meramente teóricas.

Formado como abogado (trabajo que ejerció brevemente, en los servicios jurídicos de Iberia), pudo vivir desde los sesenta de la música. Pero tuvo que compaginar la composición con las becas o impartiendo clases, incluidas estancias en universidades de Estados Unidos (Búfalo, Nueva York) y Canadá (Ottawa y Montreal). Lo animaba el afán del proselitista y aspiraba a situar nuevamente a España en el mundo, y a recuperar a pasos agigantados el tiempo perdido por la Guerra Civil y la dictadura franquista, que nos habían hecho descarrilar culturalmente. Ejerció de gestor cultural: participó en la creación del Grupo Nueva Música en 1958 y, al año siguiente, fundó el ciclo Tiempo y Música, de vital importancia para presentar la obra que se hacía internacionalmente. Fundó también, en 1964, la Bienal de Música Contemporánea de Madrid, que, aunque solo celebró una edición, logró romper con el aislamiento al que había estado sometida la música de vanguardia española, dándola a conocer en los ambientes internacionales. Un año más tarde, en 1965, fundó, con el mecenazgo de la familia de constructores Huarte, el grupo Alea y el primer laboratorio español de música electrónica, por donde pasarían, entre otros, Tomás Marco y Eduardo Polonio. El patrocinio de los Huarte fue fundamental, años después, para que Luis de Pablo organizara los Encuentros de Pamplona de 1972. Fueron ocho días de experimentación artística y musical que siguen constituyendo, casi medio siglo después, el festival de vanguardia internacional más extenso e importante de los celebrados en nuestro país. En el ámbito estrictamente musical, De Pablo estrenó ahí su obra “Soledad interrumpida” (conocida también como obra de “sonido plástico”, realizada en colaboración con el artista José Luis Alexanco y que forma parte de la colección del Museo Reina Sofía), pero presentó también a Eduardo Polonio y contó con un concierto de Zaj y obras audiovisuales de Luc Ferrari y Josef Anton Riedl, o un concierto del Trio Sperimentale Bussotti-Hornung-Grocco. De Pablo se trajo también hasta la capital navarra a Lejaren Hiller –el primer compositor que se sirvió de un ordenador para hacer música–; se ofreció un concierto/performance de John Cage con el pianista David Tudor y llegó a actuar, por primera vez en España, el mismísimo Steve Reich y sus Musicians, con la coreógrafa Laura Dean.

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