Guitarrista prolífico e improvisador creativamente inventivo, ni siquiera Fred Frith sabe cuántos discos ha grabado. Pasó por España para ofrecer una clase magistral para los alumnos de La Popular y dos conciertos, en los que mostró su afamado perfil de torturador (¿o liberador?) de guitarras.
Jeremy Webster “Fred” Frith nació el 17 de febrero de 1949 en la pequeña ciudad de Heathfield, en East Sussex, al sur de Inglaterra, y lleva presente en la música contemporánea desde hace cinco decenios, publicando discos (y actuando) en solitario o en formaciones de lo más variadas, como líder, como integrante, como colaborador o figura invitada… Multinstrumentista (trabaja con bajo, teclados o violín, pero fundamentalmente se le asocia a la guitarra) e improvisador, es uno de los más importantes creadores de música experimental del mundo y su nombre es reverenciado entre los más selectos connoisseurs de las vanguardias musicales, en su más amplia acepción. A lo largo de los años, desde que en 1968 formó junto con Tim Hodgkinson Henry Cow, la banda de culto más citada y, a la vez, desconocida del mundo, ha creado una obra de infinitas direcciones, desde las canciones experimentales de Art Bears al rock de cámara, a veces explosivo, de su cuarteto de guitarras. Ha compuesto también música para danza y cine, o ambas cosas a la vez, como en “La lección de tango” (Sally Potter, 1997).
Lo que más ha llamado la atención de toda su producción es su faceta de “torturador” de guitarras. En 1974 grabó su primer álbum en solitario, “Guitar Solos” (Caroline), en el que desarrolló la idea de la “guitarra preparada”, basada en los pianos preparados del pope vanguardista John Cage, que colocaba objetos en la caja de resonancia del piano, tales como cubiertos o tornillos, para alterar su sonido. Fred aplicó estas ideas a su guitarra, utilizando para ello pinzas de cocodrilo (las que se emplean para cargar la batería de un coche desde otra batería), baquetas, muelles o piezas de metal o vidrio, creando un conjunto de sonidos y tonos absolutamente inusuales. Su personalísimo estilo hizo que el mismísimo Brian Eno –hoy y entonces, muuuucho más famoso que Frith– le solicitara su colaboración para participar en “Before And After Science” (1977) y “Music For Films” (1978).
En 1979 dejó Reino Unido y se instaló en Nueva York, donde se convirtió en piedra angular de la vanguardia estadounidense, hasta el punto de que desde 1997 y hasta 2018, fecha en que se jubiló, Fred ha enseñado técnicas de improvisación en el departamento de música del Mills College de Oakland (California) –una de las más prestigiosas facultades de artes de los Estados Unidos, por donde han pasado, a lo largo de sus más de 150 años de historia, alumnos como Laurie Anderson, Trisha Brown o Steve Reich, y profesores como Luciano Berio, John Cage, Terry Riley y Pauline Oliveros– y epicentro de la tradición musical experimental estadounidense.
Todo esto, como preámbulo para decir que Fred Frith estuvo en octubre en Madrid y Barcelona, invitado, en el primer caso, a impartir una clase magistral a los alumnos de la Escuela Popular de Música y Danza y, tras un breve descanso, ofrecer en la sala Manuel de Falla de la SGAE un concierto de música improvisada junto con el pianista Manuel Borraz y el percusionista Jordi Pallarés. Dos días después viajó a la localidad barcelonesa de Santa Maria de Palautordera para actuar en el centro cultural Can Balmes junto con la percusionista Nuria Andorrà.
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