Un nuevo Mánchester es posible. Foto: Adrian Davies
Un nuevo Mánchester es posible. Foto: Adrian Davies

Entrevista

W. H. Lung: en el lado oculto de Mánchester

Siempre hay algo cociéndose en el underground de Mánchester, la ciudad con marca pop. Aunque quizá a ojos del mundo ya no abandera ninguna corriente que defina y moldee las tendencias. ¿Estancada? ¿Nostálgica? Ni de coña. El quinteto nos lo cuenta antes de estrenarse en España con tres fechas este mes de mayo: en Barcelona (18), Madrid (19) y Vigo (20).

17. 05. 2022

“Manchester born and bred”, como se dice en la ciudad. W. H. Lung se formaron como trío de colegas que se conocían del colegio. El grupo con nombre de supermercado chino se ha reconvertido ahora en quinteto. Y por fin puede girar con sus dos primeros discos, “Incidental Music” (Melodic, 2019) y “Vanities” (Melodic, 2021). Separados por dos años y una pandemia, su sonido con aires motorik ha mutado hacia un pop mucho más dinámico y bailable, muy acorde con el entorno y la herencia de la ciudad. Hablamos con Joe Evans (voz) y Tom Sharkett (guitarra), portavoces de una formación que completan Alex Main (batería), Chris Mulligan (bajo y teclados) y Hannah Peace (teclados).

Sharkett no ha dejado de vivir en la ciudad, así que él nos ubica una vez difuminada esa línea temporal tan clara en la que se trazaba la escena de Mánchester desde los 60 hasta principios de siglo. “Quizá ahora la ciudad vive un momento en que no se la relaciona con una serie de grupos como se ha hecho tradicionalmente, pero están pasando cosas muy interesantes en el entorno de sitios como el White Hotel, gente como Blackhaine, Rainy Miller, Space Afrika... Todo muy diferente, pero con un cierto aire que encaja con el entorno, una escena electrónica-industrial-underground muy buena”.

En una área inhóspita de Salford se encuentra uno de los lugares más fascinantes de la zona. Superados los recelos de adentrarse en la destartalada Bury New Road –con sus viejos almacenes desvencijados, sus tiendas de falsificaciones y mercancía caída del camión– y después de pasar la prisión de Strangeways (“... Here We Come”, landmark para fans de The Smiths), encontramos el White Hotel, escondido entre callejones de ladrillo rojo, escombros, despojos y basura. Un viejo garaje por el que no apostaría una libra a que tiene los permisos en regla, que sobrevive con su espíritu de rave permanente. Sala, club y after, rescata a viejas leyendas del underground, pero también acoge a los artistas más vanguardistas.

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