Ha salido en los telediarios. La banda de punk rock británica
U.K. Subs no pudo entrar en Los Ángeles para dar un concierto el pasado 15 de marzo. Alvin Gibbs (bajista), Marc Carrey (guitarra) y Stefan Hãublein (batería) fueron deportados a su país de origen, irónicamente el del Brexit, después de ser retenidos e interrogados en el aeropuerto durante toda la noche, y sin apenas recibir sustento, por un problema con sus visados y alguna razón no revelada por las autoridades –¿los comentarios anti-Trump que vierten en directo estos peligrosísimos británicos?–. Solo el vocalista Charlie Parker, único miembro original –Gibbs también peina canas en la banda–, pudo penetrar en el reino de Elon Musk para acabar dando el concierto en la sala The Belasco con músicos mercenarios de la localidad.